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Agresion y Sexualidad en la pareja

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 23:23
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Agresión y Sexualidad en la Pareja.                                                                                                                                                       Su expresión en el coit. "COITO" del latín coitus: cum (preposición): " sobre ". Encima ire (terminación verbal). "COITO" = "Encimar" o "Encimarse". El psicoanálisis es una disciplina científica que se ocupa del funcionamiento del aparato mental de las personas, no sòlo para tratar de entenderlo –inquietud que los seres humanos tienen acerca de todo el universo y con mayor razón tratándose de sí mismos- si no a fin de encontrar la manera de lograr que esta basta provincia de su ser que rige el resto organismo funcione lo mejor posible. La forma de medir el funcionamiento de la psique es la observación y el entendimiento de la conducta que el individuo adopta para consigo mismo y con los objetos de su mundo externo. Ahora bien, la relación con los objetos, sean ellos del mundo interno del individuo o del externo,està integrada con dos modalidades entrelazadas a manera perenne, son ellas: la agresiva y la erotica. En este trabajo tomaremos del aspecto erótico su parte sexual, y de ella su culminación: el "coito". La forma de expresión agresivo-erótica, manifestada como se dijo mediante la conducta, se halla bajo el equilibrio más o menos adoptivo que la función sintética del Yo del individuo sea capaz de lograr. Para ello es preciso integrar todas las demandas vitales: desde los impulsos instintivos hasta las exigencias del código moral súperyoico sin desentenderse del acervo de funciones yoicas. La efectividad con que la tarea anterior sea llevada a cabo dependerá de las áreas conflictivas a si como de las libres de conflicto que la persona posea. En este artículo nos ceñiremos a ciertos aspectos del comportamiento del ser humano con respecto a su "pareja". La pareja hombre-mujer, unida en la lucha por la vida axial como en la gestación y crianza de los hijos, constituye la relación de objeto que implica mayor cercanía puesto que la demanda mas imperiosa de los seres vivos es la continuación de la especie. Existe un vinculo mas estrecho que el anterior y es la unión padre-hijo, y de él en particularisimo lugar la de la madre-hijo o, en carencia de la madre biológica., de quien o quienes funjan sustituyéndola. Sin embargo ,el binomio padre-hijo dista mucho de estar constituido "a la par" ya que el niño depende de los padres hasta un extremo vital mientras que ellos han de presentar capacidades yoicas prácticamente duplicadas que les permitan atender a su propia supervivencia y, en adición, a la del hijo el cual por su desvalidez y por hallarse en pleno desarrollo y aprendizaje de las funciones de conservación de la vida requiere que séle dediquen incalculables energías psíquicas y somáticas tendientes a cuestionarle, encausarle y, en fin, darle lo mas y mejor posible de todo aquello que precisa para su crecimiento y sustancia. Lo anterior esta en vigencia en tanto al hijo no alcance la edad adulta y, en consecuencia, la madurez de psique y soma. Volviendo, pues, al tema de la presente exposición cuyos limites circunscriben algunas áreas de la interrelación agresivo sexual de la "Pareja" humana durante el coito, es licito asegurar que es en este punto: el coito, donde esta siendo puesto a prueba de continuo el carácter del individuo. El carácter es, a fin de cuentas, el conjunto de modalidades de respuesta que cada uno se forja ante los desafíos cítales. Por lo tanto, al igual que cualquier otra estructura del aparato mental (con excepción del ello) se compone, desde luego, de mecanismos conscientes e inconscientes. Como el enfoque de este artículo se centra, por añadidura, en impulsos instintivos agresivos y sexuales que son los que – por las vicisitudes del desarrollo y de las relaciones de objeto- están primordialmente sujetos a la represión, es obvio que nos toparemos aquí con manifestaciones de conducta cuya raigambre principal es inconsciente. Biológicamente hablando, el coito es aquel momento cumbre de la sexualidad que hace posible la gestión y, por ende, la transmisión de los genes aportados por cada uno de los integrantes de la pareja. Se sabe que toda función vital bien realizada trae como dote un placer concomitante. En la medida que la reproducción es la quinta esencia de la vida, el placer obtenido en un coito adecuado es de un elevadísimo monto tanto cualitativo como cuantitativo; así pues, todo individuo que no este frenado por seria conflictiva ira inconteniblemente, en pos de la conjugación con la pareja, y esto no solo debido a la representación mental de que tal acto le asegura su perpetuación a través de los hijos venideros sino que van en busca del placer esperado. Las observaciones clínicas nos demuestran que la gran mayoría de las actividades sexuales de los seres humanos están mas motivadas por lo segundo que por lo primero. Así, mediante un cambio de meta: "el placer", que en manera alguna excluye alo primordial:"la reproducción", garantiza la naturaleza que de manera efectiva y por partida doble Las leyes de la vida se cumplan. En lo que se refiere al número de hijos que la pareja estime conveniente procrear estarà en funciòn de las oportunidades o reacciones que el ambiente brinde ya que de esta manera se le ofrece a los nuevos seres mayores posibilidades de realizarse como personas integras. En cada face de la vida de un individuo las representaciones mentales de mayor intensidad energética se centran en las funciones de la psique tendientes a lidear con los desafíos que esa etapa plantea y que es preciso resolver. En el primer año de vida extrauterina el idioma mental y los actos motores correspondientes estarán en función de alimento ya que el comer es el único acto que el niño controla volitivamente .Pero como quien le suministra la comida es la madre, pronto aprende el pequeño ser que la cercanía física con ella es de vital importancia. Si bien es cierto que la madre no solo la resuelve el problema del alimento sino todas sus demás necesidades, no puede el niño captar todo esto ya que si su sistema nervioso ni su aparato mental de ha desarrollado todavía lo suficiente para ello; el máximo que puede llegar a percibir es que ante una sensación displacentera èsta desaparece con la llegada de la madre. El hecho de que haya otras personas a su alrededor no altera el concepto "madre" para el "niño" ya que actúan hacia él con funciones maternas. En el continuo del desarrollo y aprendizaje, es hacia el inicio del segundo año cuando la criatura afronta el control de esfínteres, la bipedestación y el habla. Entre el tercero y séptimo año la delimitaciòn del esquema corporal – face falica - la integración de relaciones de objeto ya no solo en términos madre-hijo sino de acuerdo con otras funciones y, además, el descubrimiento de que los otros individuos de la constelación familiar tienen relaciones entre sí independiente del pequeño sujeto, aunado lo anterior a la adquisición de un gran control del sistema músculo esquelético, suministran las correspondientes representaciones mentales, los impulsos instintivos agresivos y sexuales cobran grandes bríos con los nuevos elementos y se configura el complejo edìpico. A continuación viene la face de la latencia donde el individuo en desarrollo sale del seno familiar para incorporarse a las instituciones secundarias mediante las cuales es posible agregar a su identidad individual la grupal y la complejidad de sus relaciones de objeto se amplia considerablemente. Con el advenimiento de la pubertad donde comienza a funcionar las gónadas, el individuo se enfrenta a la turbulencia de su agresión y sexualidad, al enigma de su esquema corporal definitivo, a la urgencia de consolidar su identidad y todo ello bajo la presión de la institución primaria –familiar- y las secundarias – todo el sistema socioeconómico cultural y laboral en que le toco estar situado – lo que invaden con mensajes no siempre diáfanos y, a menudo, contradictorios. Para este momento el carácter ya esta formado y, por lo tanto, la conducta del adulto joven, adulto maduro y adulto en involución seràn consecuencia de lo acaecido al individuo en etapas anteriores de su desarrollo. Sólo variantes de gran importancia en el mundo externo o interno de la persona seràn susceptibles de producir modificaciones caracterológicas, y aùn èstas seràn de pequeña monta. La conflictiva así como las áreas libres de conflicto ya están, pues, configuradas y ha de ser la meta de todas las personas y del grupo humano al que pertenece que la primera pueda ir resolviéndose a fin de pasar a incrementar las segundas. Al menos esas son las aspiraciones del psicoanálisis como disciplina terapéutica tanto en lo que atañe a los niños como a los adultos. En la unión hombre mujer como pareja van a reeditarse todas las fases del desarrollo ontogenètico. Esto ocurre en cualquier relación de objeto pero aquí, por la mayor cercanía de los participantes, sucede con más incremento. En el coito con su cortejo sexual previo y posterior, esconde se manifiestan en forma prístina, si bien como es natural ultra abreviada, todas las formas de conducta adquiridas previamente. Es preciso aclarar aquí que, por su puesto, el coito es privativo de la edad adulta ya que no puede considerarse coito a juego infantil alguno aun cuando un niño varón llegue a introducir su pene en la cavidad vaginal de una niña, tampoco será coito en el caso en que un menor sea victima de la seducción de un adulto. Sería de esperarse que el coito, meta máxima de la sexualidad, el impulso instintivo agresivo estuviera reducido al mínimo e inclusive esta pequeña porción se hallara adecuadamente fusionada al impulso sexual. Sin embargo, se observa clínicamente que a menudo clínicamente se infiltra gran cantidad de agresión que en modo alguno corresponde a la función que la pareja esta realizando en ese momento. No tocaremos en esta presentación los casos de perversiones ya que se salen de las fronteras de nuestro tema de hoy. Además nos adherimos a la definición sicoanalítica de que el termino "perversión " se aplica a la situación en que un individuo suple el coito por una o varias de las otras manifestaciones sexuales. Esto, como se ve, difiere el concepto bastante generalizado entre los no sicoanalistas en el sentido de considerar perversión a la predominancia, durante la actividad sexual, de la expresión simbólica de alguna fase del desarrollo tal como la oral, anal-uretral, etc. o a la presencia de conductas sado-masoquistas. No hay coito donde no participen en alguna medida todos los elementos de la sexualidad infantil y esto es perfectamente normal, sólo pasa a ser patológico cuando se tiñe, como antes se dijo, con agresión que no debiera tener cabida en ese momento; entonces parece como si fases anteriores del desarrollo psicosexual estuvieran hipo o hipertrofiadas en detrimento de la genitalidad cuando lo que, en verdad està ocurriendo es que la agresión ha invadido a la sexualidad. En nuestra experiencia clínica pudimos observar que dentro de lo que usualmente se considera "sexualidad normal" hay mucha mayor conflictiva de lo que podría sospecharse debido precisamente al desequilibrio cuantitativo de los componentes arriba enumerados, tal desequilibrio es el objeto de este trabajo. A fin de sistematizar nuestra exposición seguiremos la pauta marcada por las distintas fases del desarrollo donde cada una tiene zonas erógenas-agresivas preponderantes. Contacto cutáneo. El primer estado del desarrollo extrauterino que podemos considerar para nuestro estudio y que, por lógica, perdura como normal a lo largo de la existencia del individuo, es la necesidad de contacto cutáneo. Durante la vida intrauterina el estar unido a los elementos corporales de la madre es esencial para el nuevo ser. Después del nacimiento, la cercanía cutánea le asegura su existencia; por lo tanto, si el pequeño individuo padeció en las tempranas experiencias de su infancia de este contacto que por fuerza ha de vivenciar como indispensable para sobrevivir, lo añorara de por vida y dependerá de él en forma mas o menos desproporcionada según haya sido el monto del abandono sufrido. Como en esta tan precoz fase del desarrollo carece el niño de una diferenciación entre el Yo y no yo, es decir entre sus limites corporales y el mundo externo "madre" como parte de su propio self (soma y psique suyos) y, en consecuencia, confunde al contacto cutáneo de su cuerpecito y el de la madre con lo que sería una fusión de ambos y así, considera el no tener cerca a la medre como si fuera la perdida de una parte de si mismo. En el lenguaje del adulto, y refiriéndoos a su pareja, oímos a menudo la expresión "se me entrega", "se me da", esto hablando en términos de satisfacción; otras veces se escuchan quejas acerca del tema si el individuo considera que no le fue otorgada tal entrega total. La patología aquí reside en helecho de que la persona finque sus pretensiones en sentido literal. Otra cosa seria si hablara en plan figurado y refiriéndose a una situación básica de ser aceptado. Podremos diferenciar cuàl de las dos situaciones prevalece mediante la observación de la conducta: si esta es invasora hasta el punto de negarle a la pareja su derecho a defender sus propios intereses en pro de un sometimiento a los del sujeto, no cabe duda de que el llamado "amor" que se proclama hacia la pareja no existe y, en cambio, hay una agresión contra ella puesto que se intenta la aniquilación de su individualidad. Un ejemplo, desgraciadamente comun, es aquel en que un hombre o una mejer toma "represalias" contra su pareja porque esta cometió el, a su juicio, "delito" de haber cesado de quererle. Hay quienes en casos de gran patología llegan inclusive a extremos tales como privar de la vida al otro. Esto último no nos sorprendería considerando que quien así actúe padece de un grave trastorno mental, lo que si resulta asombroso es que haya grandes núcleos sociales humanos cuyos valores morales abonen, toleren y aun ensalcen tan enferma conducta. Toda fase del desarrollo que no quede adecuadamente resulta influirá en las posteriores entorpeciendo su desenvolvimiento. Fase oral. Como ya se dijo, durante esta etapa el único acto que el niño maneja volitivamente es la succión y deglución del alimento o bien la expulsión de el fuera de su cavidad bucal, es decir que está capacitado para aceptar o negarse a comer algo pero su control no va mas allá de esto.Para que el alimento este a su disposición depende exclusivamente de la madre y a èl no le es dado más que influir en ella –mediante el llanto y otras muestras de displacer- a fin de lograr que venga a satisfacer su hambre. Si la criatura padece en esta época de insuficiente alimento, irregularidades en el suministro en el sentido de que a veces èste le llega con demasiado retraso o adelanto o sufre el niño de imposiciones de exceso de comida, tales alteraciones dejaran una impronta en su caracterologìa que se manifestara con tintes prevalentemente orales. En el coito también, por su puesto, predominaran las representaciones mentales en términos nutricios. Habrá personas cuyas demandas de innumerables coitos resulten tan desproporcionadas que no hagan suponer que están pretendiendo "saciar" el "hambre" de su temprana infancia. Otras, por el contrario, tal vez se sientan en exceso invadidos cuando la pareja manifiesta sus deseos de coito para con ellas. Y otras más estarán disconformes muy a menudo con el horario o calendario en que su entender consciente deba realizarse. Estas personas suelen referirse a su pareja en términos tales como: "no me da suficiente placer". "no entiende a mis necesidades". Si se trata de una mujer es posible que se queje, por ejemplo, de: "su pene no me llena lo suficiente como para disfrutar con él " o "su erección es tan defectuosa que no me da goce" "no eyacula cuando necesito yo que lo haga". Hay hombres cuyo lamento es: "mi compañera no se esfuerza lo suficiente para darme placer". "no me da todas las caricias que preciso". "se niega a que hagamos coito, a veces, a pesar de que yo lo solicito, y me da como pretexto que ella no lo desea en ese momento. La relaciòn existente entre los conceptos: recibir sexualidad y recibir alimento es evidente, y también lo es que ambas quedan englobadas en una necesidad más general, la de recibir atención y, en consecuencia, ayuda a sobrevivir. La patología estreba, como se indico antes, en confundir el sentido figurado con una situación real. En los actos fallidos, en chistes y en copillas populares no suele haber encubrimientos. Axial ocurre, como ejemplo, en una cuarteta que con la música de la canción "la cucaracha" se canto un tiempo entre adolescentes estudiantes de secundaria en un colegio mixto de varones y hembras y que decía así " Las niñas de este Instituto Ya no quieren leche fría Que la quieren bien caliente Servida por cañería ". En general, el sujeto que conserva la inconsciente sensación de no haber sido saciado a nivel alimenticio y demanda ahora que se le supla esa carencia, también se siente, por lo tanto, vacio y siendo así no tiene nada que dar; sin embargo considera conscientemente muy natural que otros deban estar siempre dispuestos a satisfacerle sus necesidades sin esperar reciprocidad. Exigencias de tal índole es obvio que obedecen a fantasías inconscientes de búsqueda aquí y ahora y con la pareja de una imago materna. Pero el pesado es inmodificable y aun cuando el objeto original (madre) estuviera disponible en el presente con las funciones de aquel entonces ya no nos serviría puesto que no las precisamos ya. Como además no es misión de la pareja suplir a la madre y tampoco le seria posible hacerlo, la persona queba en busca de ello reacciona con agresión ante la frustración de sus pretensiones. Pero además, también se desplaza sobre la pareja toda la agresión que contra la madre se tuvo y si bien este impulso instintivo fue reprimido, no por su inconsciente ha perdido vigencia. Por su parte, la pareja a quien se le exige algo que no puede otorgar y que además esta impregnado de agresión reacciona con angustia y a su vez con agresión por sentirse relegada a un papel meramente satisfactorio de necesidades ajenas y no ser tenida en cuenta en las suyas. De esta suerte queda instalado un sistema agresivo de retroalimentación entre ambos compañeros que neutraliza e incluso avasalla a la sexualidad. Cabe aquí preguntarse si en muchas de las situaciones en que uno o ambos integrantes de la pareja no derivan del coito el placer esperado e incluso sienten rechazo hacia èl y que son interpretadas –incluso por sicoanalistas- como manifestaciones de un grado de impotencia si se trata de un hombre o de frigidez por parte de una mujer, no provendrán de que una persona con un Yo suficientemente desarrollado para gozar de la actividad sexual es incapaz de llevarla a cabo en esta forma satisfactoria con un compañero que la esté agrediendo. En contrapartida, suele considerarse que alguien esta exento de problemas con la sexualidad cuando durante el coito alcanza con suma facilidad el orgasmo, incluso repetitivo, y sin embargo se corre el peligro de estar formulando un juicio demasiado a la ligera ya que talvez se trate tan solo de un individuo cuya integración yoica sea tan diferente que acepte sin discriminación cualquier persona como pareja sin antes haber aplicado la prueba de realidad indispensable para saber si tal persona puede cumplir con tan compleja relación de objeto. Hay otra falacia de la que debemos protegernos y es el dar por cierto que cuando uno de los integrantes de la pareja aparece de continuo como el agente primario de agresión en tanto que el otro se presenta como victima constante y con agresión de tipo únicamente reactivo, sea el problema así de simplificado. Mas bien será preciso investigar a que se debe que el compañero aparentemente mas sano persista en conservar como pareja a quien le arremete en forma desproporcionada. Fase anal. Cuando el niño se encuentra en esta etapa del desarrollo afronta la necesidad de controlar volitivamente la defecación y la micción. Su sistema nervioso està acabando de mielinizar las vías conductoras de la corriente nerviosa y de poner en funciones los centros encefálicos que hacen posible el control voluntario de los esfínteres vesical y anal. En esta misma etapa también esta el niño desarrollando el don del habla y la bipedestación. todos estos desafíos del desarrollo van a requerir gran cantidad de catexias (ósea de energía mental.) dedicada a resolverlos. En lo referente a las cargas libidinales y agresivas, estarán centradas principalmente en torno a los tres procesos. El habla. Mediante el dominio de la palabra se adquiere una enorme potencialidad de expresión de los procesos del aparato mental así como la capacidad correspondiente de comunicárselos a los objetos externos. No es pues de extrañar que la adquisición del habla, que es simultanea al desarrollo del pensamiento abstracto y del simbolismo, coadyuve enormemente a la sensación de omnipotencia del pensamiento ya que con las palabras se pueden descargar grandes cantidades de catexias sexuales sexuales y agresivas así como energía desinstintivada que este al servicio del yo, del súper yo o del manejo del mundo externo. Por otra parte, el aprendizaje se agiliza y multiplica mediante el habla. Además la representación mental de palabras hace posible el pensar de tipo presonsciente. Por añadidura las relaciones de objeto adquieren una definición mas acabada cuando se expresa con la ayuda de la palabra. Durante el coito hay personas que obtienen un mayor goce si apostrofan a su pareja con apelativos soeces, es decir, con palabras que son usualmente consideradas "sucias" al igual que por sucias se tienen a las excretas. Es evidente que las palabras son utilizadas aquí a manera de proyectiles agresivos de la misma forma que a nivel de fantasía inconsciente podrían usarse las excretas. La intencionalidad es devaluar a la pareja y a la motivación proviene al temor de no merecerla. En lo que se refiere al sujeto que recibe y acepta tales insultos también precisa, a su vez imaginarse que es otra persona la cual carga con la responsabilidad de estar llevando acabo un acto "sucio" el coito, quedando así el sujeto "limpio". Hay gran cantidad de veces que para expresar agresión se echa mano de palabras que designan excretas. Tenemos como ejemplo el "me cago en ti" "tal o cual cosa es mierda" "me orino en ello" todo como equivalente de sucio, malo e indeseable. Una frase bastante usual en algunos varones para referirse a sus relaciones de coito con una mujer que consideran de poca valía y con la cual se "ensucian " ellos por hacer amor es la de "estoy enculado con fulana" , es decir que consideran sucios a los genitales. Por no citar mas que uno de los múltiples ejemplos de la literatura en este sentido recordaremos esa parte del romance "la casada infiel" de García Lorca que dice: "…sucia de besos y arena Yo me la lleve del río …" Y en un nivel menos poético los conceptos que muchas pacientes vierten "me utilizo como bacinica para dejar dentro de mi sus porquerías refiriéndose al coitocomo algo sucio y al semen como una "porquería". Por otra parte, a sido del lenguaje usual el denominador a una mujer sucia "mujerzuela" para implicar que realiza coitos que a quien a si la define se le antojan inadecuados. La bipedestación. Confiere esta un indudable dominio sobre el sistema músculo esquelético y capacita al individuo para trasladarse a voluntad de un lugar a otro y también para volitivamente acercarse o abandonar a sus objetos externos. El control del sistema músculo-esquelético esta íntimamente relacionado con la capacidad de acariciar, abrazar proteger y mostrar cariño mediante, además las expresiones feciales, descargadas todas ellas del impulso instintivo erótico. Pero también por lo mismo es posible agredir con los gestos, un abrazo demasiado intentó o golpeando al objeto. En el coito los movimientos del cuerpo pueden dar lugar a lastimar a la pareja en caso de que consciente o inconsciente estén al servicio de la agresión, así como producir gran placer si lo están al servicio de la sexualidad. El caminar con los movientos toráxicos y pélvicos que lo acompañan, nadie duda que puede estar altamente erotizado o agresivazo. Una de las realizaciones que en china en determinada época y para ciertas clases sociales sirvió de base para el vendaje de los pies de las niñas hasta el punto de impedir el desarrollo de ellos y obligar a si a las mujeres a caminar con pasos extremadamente cortos fue el aducir que ello implicara un gran atractivo sexual femenino y que incluso condicionaba que la mujer poseyera durante el coito movimientos peculiares altamente excitantes para el varón. Desde luego, que a nadie se le oculta que el mutilarle los pies a una persona implica agredirla desmesuradamente y no puede tener otra finalidad que el impedirle que nos abandone. Tal es el caso de los esclavos a quienes se les sometía a la sección de tendones en las corvas a fin de que les fueran imposible moverse velozmente en caso de huída. Pero es muy significativo de que en el caso de las mujeres chinas a quienes les vendaban los pies, consideraran necesarias sus agresores sustituir mediante la realización un acto agresivo por otro en apariencia sexual. Fase fálica. Durante este periodo del desarrollo afronta el pequeño sujeto la tarea de explorar su cuerpo para reconocer su esquema corporal. Puede ya hacerlo ahora porque tiene la integración psíquica y física para ello. Mediante el sistema estriado muscular le es posible explorar sus secciones corporales y su psique le permite realizar la integración mental de sus hallazgos. También en esta etapa maneja ya observaciones e interpretaciones acerca de la presencia que podríamos denominar del "tercero" esto es, percatarse de que, además de la relación que otras personas tienen con èl, existe relación interpersonal entre ellos: los padres entre si y con otros miembros de la familia principalmente hermanos del sujeto; por otra parte surge una eclosión de los impulsos instintivos, todo lo cual es preciso resolver. En esta época cuando se configura el complejo de Edipo, y su resolución nos da un súper yo acabado. Con respecto al esquema corporal en la niña se presenta la envidia fàlica y en el niño el temor de la castración. El impulso instintivo sexual que hasta ese entonces había sido principalmente auto erótico adquiere la posibilidad de ser descargado sobre objetos externos: los padres o quienes funjan como tales y especialmente los padres del otro sexo. El impulso agresivo instintivo asimismo se descarga principalmente en los padres y en particular en el padre del otro sexo. Si en la elección de pareja predomino la búsqueda de funciones correspondientes a las figuras paternas que al sujeto le resultaron altamente gratificantes y apoyadoras para su desarrollo, en la relación de la pareja predominara el aspecto libidinal y en el coito buscara y propiciara la ternura, y, a su vez, si obtuvo un desarrollo yoico adaptativo será capaz también de otorgarla. Si por el contrario, sus imagos paternos están revestidos de fantasías abandonadotas o persecutorias, vivirá toda la sexualidad y en consecuencia, el coito como una situación antagónica en la cual el varón sufre perpetuo temor a la castración y la hembra a la destrucción por desgarro, de sus órganos genitales. La llamada pornografía consiste, a fin de cuentas en hacer énfasis en una o varias de las fases pregenitales que es la sexualidad normal del adulto. Un ejemplo de conducta que muestra indudable fijación al complejo Edipo que se configura en la fase falica lo constituye la situación mixta de voyerismo y exhibicionismo en la que varias parejas realizan actividades sexuales cercanas al coito e incluso éste mismo en presencia los unos de los otros. Esto que irónicamente podría denominarse "coito de grupo" pero que, en realidad, indica una grave incapacidad de cercanía con la pareja que se elude el estar a solas con ella, proviene de la imposibilidad que ha tenido estos sujetos para retirar sus impulsos agresivos y sexuales de las figuras parentales. Aquí el mecanismo defensivo sería realizar la descarga de ambos impulsos instintivos en forma fragmentada sobre diversas parejas, afín de evitar la retaliación de los padres puesto que en la fantasía inconsciente del sujeto la persona que eligió como su pareja es tan solo una sustitución del padre (o la madre) elegido como objeto el sexual durante la fase del complejo edìpico. Vemos pues, que incluso en condiciones sutilmente conflictivas que podrían parecer exentas de patología para observador no psicoanalista, es posible detectar una infiltración, durante el coito, de agresión que no le corresponde. Muchas veces mas de lo que se piensa se hacen la ilusión los integrantes de la pareja de estar llevando acabo un coito genital, que es el acto mas sublime de la sexualidad cuando lo cierto es que sólo actúan una triste parodia agresiva de conflictos no resueltos en la infancia. Resumen La "pareja" hombre mujer, unida en la lucha por la vida axial como en la gestación y crianza de los hijos constituye la relación de objeto que implica mayor cercanía puesto que la demanda mas imperiosa de los seres vivos es la continuación de la especie. Hay un vínculo mas estrecho y es la unión padre-hijo; esto es por supuesto en tanto el hijo no alcance la edad adulta. Pero esta relación dista mucho de ser " a la par", ya que el niño depende de los padres hasta un extremo vital mientras que ellos han de presentar capacidades yuoicas prácticamente duplicadas que les permitan atender a su propia supervivencia y, en adición, a la del hijo. La interrelación hombre mujer como pareja presenta gran complejidad en todos sus aspectos. En el coito, culminación de la sexualidad, debiera esperarse que el tiempo instintivo agresivo estuviera reducido al mínimo y adecuadamente fusionado al sexual. Sin embargo, se observa clínicamente que, incluso durante el coito así como en el juego sexual previo y en el posterior, se infiltra a menudo un gran monto de agresión que no corresponde a la función que la pareja esta realizando. A través de las actitudes, el lenguaje utilizado y las fantasías concientes de los integrantes de la pareja es posible rastrear conflictiva no resulta correspondiente a fases anteriores del desarrollo desde aquella en que el pequeño ser aun no distingue entre el Yo y el no Yo hasta la genital pasando, por supuesto, por la oral, uretra anal, bipedestación, adquisición del habla, etapa falica con su concomitante complejo edifico, época de latencia, pubertad y adolescencia. Haciendo un estado sicoanalítico de lo anterior se evidencian las fantasías inconscientes básicas asì como la patología correspondiente.

Como enseñar disciplina a los hijos

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 23:17
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Cómo enseñar disciplina a los hijos

Cuando los niños se comportan de un modo inadecuado, los padres han de saber cómo responder. Los niños necesitan reglas y necesitan saber qué se espera de ellos para poder aprender a comportarse adecuadamente. Pero muchos padres se preguntan cómo deben enseñarles a sus hijos dichas reglas y qué deben hacer cuando los niños las quebrantan.

En primer lugar, los padres han de hablar entre ellos sobre las reglas que desean que cumplan sus hijos, de manera que tanto la madre como el padre les transmitan a sus hijos el mismo mensaje y esperen de ellos los mismos modos de comportamiento. Si cada uno les enseña normas diferentes, los niños estarán confusos respecto al modo más apropiado de comportarse y tendrán un comportamiento más inestable.

Es importante ver la disciplina como un modo de enseñar y no como un castigo. Las normas que se les enseñen los ayudarán a mantenerse seguros y a conocer la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Dichas normas han de ser consistentes y predecibles. El niño tiene que tener claro lo que va a pasar si no las cumple y esas consecuencias deben suceder siempre, de un manera consistente. Las reglas no deben variarse según el capricho o conveniencia de los padres.

Una vez que ambos padres han establecido las normas, han de explicar a sus hijos que romper dichas normas les traerá consecuencias. Por ejemplo, puedes decirles: "Estas son las normas. Si se rompe esta norma sucederá lo siguiente:..." Los padres y los hijos deberían decidir juntos cuáles serán las consecuencia y las recompensas. Cuando tu hijo siga las normas, dile que te sientes contento por ello, que se ha comportado muy bien. Es decir, recompensa su buen comportamiento con palabras amables que le demuestren que te has dado cuenta de que ha seguido las normas. Eso reforzará su comportamiento porque estará teniendo consecuencias positivas para él o ella. A los niños les gusta agradar a sus padres y que se sientan orgullosos de ellos.

Los niños aprenden de la experiencia. Si su mal comportamiento tiene consecuencias, aprenden que son responsables de sus acciones, que su conducta, ya sea mala o buena, trae consigo una serie de consecuencias y que ellos pueden modificar dichas consecuencias modificando su comportamiento. Esta es una lección muy importante que los niños deben aprender para llegar a comportarse correctamente. Si dos de tus hijos se pelean por ver un determinado programa de televisión, apaga la tele. Si un niño derrama su vaso de zumo en la mesa porque está jugando con sus juguetes en ella en vez de comer, haz que limpie lo que ha manchado. No hagas comentarios que puedan herir su autoestima, como "eres tonto" o "no haces nada bien". Esos comentarios son nocivos y además no son necesarios para enseñarles disciplina. Hacerle limpiar el zumo derramado será mucho más efectivo. La próxima vez sabrá que si lo vuelve a tirar tendrá que volver a limpiarlo, que lo que ha hecho es responsabilidad suya y que ha de reparar el daño causado.

 

Otra consecuencia que puede ser útil consiste en suspender o eliminar algún privilegio. Por ejemplo, si tu hijo va en bicicleta por un lugar por el que sabe que no debe ir, quítale la bicicleta durante unos pocos días. Si no hace sus tareas, no lo dejes hacer algo especial, como alquilar una película de video.

Cuando los padres educan a sus hijos de una manera efectiva y adecuada, los niños son más equilibrados, están mejor ajustados y tienen un mayor autocontrol y una mayor confianza en sí mismos que los niños criados por padres demasiado autoritarios o demasiado permisivos.

Cómo son los padres eficaces

Los padres y madres eficaces saben que tanto los padres como los hijos tienen ciertos derechos y que las necesidades de ambos son importantes. Es decir, no se centran egoístamente en sus propias necesidades, pero tampoco se centran exclusivamente en las del niño dándoles todo lo que pidan.

Los padres y madres eficaces no necesitan recurrir al castigo físico, sino que establecen normas claras y sencillas que explican a los niños de antemano, les dicen por qué es importante cumplirlas y qué consecuencias habrá si no lo hacen.

Los padres y madres eficaces escuchan a sus hijos, razonan con ellos y tienen en cuenta sus puntos de vista, incluso aunque no estén de acuerdo con ellos.

Algunas estrategias para imponer una disciplina efectiva

Confía en que tu hijo hará lo correcto dentro de los límites marcados por su edad y nivel de desarrollo.

Asegúrate de que tus normas son razonables.

Habla a tu hijo tal y como te gustaría que te hablasen a ti si alguien te regañara o llamara la atención. No les insultes, grites o desprecies. Dile las cosas con respeto, tal y como desearías que te lo dijeran a ti.

Sé claro respecto a lo que quieres que haga tu hijo. Asegúrate de que te entiende.

Enséñales con tu propio comportamiento. Si esperas que crucen la calle por el semáforo, haz tú lo mismo.

Sé flexible y permite que se utilice la negociación. Esto enseñará a tu hijo habilidades sociales.

Deja que tu hijo experimente las consecuencias de su conducta. Si se pone a saltar sobre la cama recién hecha, haz que vuelva a hacerla, en vez de hacerla tú.

 

Siempre que sea posible, las consecuencias deben suceder inmediatamente después del mal comportamiento, deben estar relacionadas con la norma que ha roto y tener una duración lo bastante corta como para poder seguir adelante y hacer hincapié en los aspectos positivos de su conducta.

Las consecuencias deben ser justas y apropiadas a la situación y la edad de niño.

 

Homosexualidad

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 23:10
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¿Qué es la homosexualidad?

La conducta homosexual es cualquier forma de actividad sexual con una persona del mismo sexo.

Cuando se habla de homosexualidad parece que se hace referencia a una forma de actuación única, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de los estudios revelan que un porcentaje alto de hombres y algo más bajo en mujeres, han llevado a cabo, al menos una vez, algún tipo de conducta homosexual.

 

¿Cuáles son las causas de la homosexualidad?

Se han desarrollado muchas teorías explicativas de la homosexualidad: teorías biológicas, teorías basadas en la existencia de desequilibrios hormonales, teorías de aprendizaje, etc...Pero actualmente ninguna de ella parece lo suficientemente válida. El hecho de que las personas homosexuales no formen un grupo homogéneo, ni lleven a cabo las mismas conductas en el ámbito sexual, hace que sea difícil, si no imposible, asociar las preferencias homosexuales a una sola causa común.

 

¿Cuáles son los mitos más frecuentes relacionados con la homosexualidad?

Un mito muy común es el de que una persona adopta el rol activo y otra el pasivo como forma de comportamiento estable. Esto no es cierto: tanto en hombres como en mujeres homosexuales, lo normal es que sean activos en unas ocasiones y pasivos en otras, igual que el resto de las parejas.

Otro mito suele ser el pensar que la lesbianas necesitan un sustitutivo del pene para disfrutar sexualmente. Esto es completamente falso, es más bien la excepción de la norma.

Se cree también, que los homosexuales tienen más interés en el sexo que los heterosexuales, lo cual no tiene ninguna base real. Heterosexuales y homosexuales suelen tener el mismo interés en el sexo.

Mi Hijo es homosexual....Es mi culpa?

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 23:05

Mi hijo es homosexual... ¿Es mi culpa?



Nuestro hijo nos ha confesado que es homosexual, El tiene 22 años. Queremos saber si él nació así o si es por nuestra culpa.


La American Psychological Association y la American Psychiatric Association de los Estados Unidos en la década de los setenta, así como la Organización Mundial de la Salud posteriormente, se pronunciaron en el sentido de que la homosexualidad no es una enfermedad mental susceptible de tratamiento psicológico o psiquiátrico.

La expresión homosexualidad, según el Informe Kinsey del prestigioso instituto del mismo nombre, se usa para definir la atracción, el deseo y la actividad sexual con personas del mismo sexo. Algunos prefieren llamarlos y autodenominarse "Gay" por considerar que el término homosexual tiene connotaciones peyorativas. Sin embargo, nosotros utilizaremos la palabra homosexual en su sentido académico y científico. En el caso de las mujeres, el término utilizado es el de lesbiana, a raíz de la leyenda según la cual, en la isla griega de Lesbos, las mujeres seguidoras de Safo, diosa y reina de esta región, practicaban la homosexualidad.

Para algunos autores, como la investigadora June Reinisch, la sexualidad y sus implicaciones afectivas pueden darse entre parejas homosexuales como en las heterosexuales. Para ella, la única diferencia importante entre los heterosexuales y los homosexuales, sería que los segundos no pueden practicar el acto sexual de forma igual que los primeros.

Cuál es la causa...



Pese a muchas investigaciones adelantadas, la ciencia aún no ha podido descubrir qué determina la orientación sexual de una persona, sea ésta heterosexual, homosexual o bisexual. No obstante, la ciencia ha demostrado algunas tendencias que son importantes de comentar. Se sabe que los niños criados por parejas de homosexuales o lesbianas, no tienen mayores probabilidades de ser homosexuales que los hijos de personas heterosexuales. En realidad, no se puede determinar que los padres tengan toda la influencia en la definición sexual de los hijos. Tampoco se puede decir que las personas se convierten en homosexuales porque en la infancia hayan sido seducidas por personas mayores del mismo sexo.

Un ejemplo dramático de cómo el medio no influye en el porcentaje de homosexuales que pueda tener una sociedad, es el referido en el Informe Kinsey de una tribu de Nueva Guinea, en la que todos los varones adolescentes viven en grupos con adultos masculinos, quienes con prácticas homosexuales, les "enseñan a ser hombres". <br><br>Posteriormente, los jóvenes se casan con mujeres de la misma tribu y desarrollan una sexualidad con su pareja sin volver a tener sexo homosexual nunca más (en un 95% de los casos). El 5% restante adopta la homosexualidad. Es bueno recordar que, a nivel mundial, se estima entre 1% y 7% la población homosexual dependiendo de la influencia cultural. El promedio mundial se calcula en un 5%, por lo que este ejemplo demuestra que aún "enseñando la homosexualidad" ésta no crece por ello.

Diferentes perspectivas



Desde el punto de vista de la antropología, la mayoría de las conductas homosexuales son atribuidas a fenómenos culturales. Sin embargo, Marvin Harrys, antropólogo norteamericano, reconoce que en la población humana, existe un pequeño porcentaje de individuos (tanto hombres como mujeres) predispuestos hacia la homosexualidad.

En 1993, por primera vez, se halló lo que se presume una prueba genética de la homosexualidad: Se observaba que los homosexuales tenían más parientes (primos y tíos) homosexuales del lado materno, que de los parientes del padre. Lo que parecía indicar la existencia de una predisposición genética transmitida por el cromosoma "X", aportado por la madre, en la conformación cromosómica de los hijos. Como se sabe el padre aporta el cromosoma "Y". Aún cuando en otras épocas se afirmaba que el gusto por personas del mismo sexo que experimentaban algunos individuos, se debía a problemas hormonales o a enfermedades transmitidas genéticamente, no es sino hasta hace tres años que el investigador Dean Hamer, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, arrojó mayores luces al respecto.

Este científico y su equipo, lograron determinar que una región entera del cromosoma X, heredado de la madre, trae la zona denominada Xq28, que predispone a la homosexualidad masculina. Es -al parecer- la mayor evidencia de que la orientación sexual tiene un componente genético.

Esta teoría tiene sentido si observamos que en investigaciones con gemelos, se demostró que en los univitelinos (provenientes del mismo óvulo) una mayoría del 53% presentan conductas homosexuales en ambos casos. Sin embargo, la existencia del 47% restante determina que uno de los gemelos no presenta dicha conducta, lo que puede llevar a concluir que el llamado ³Gen Gay² predispone a la homosexualidad, mas no la determina. También este 47% nos expresa que, a pesar de tener la misma carga genética, los mismos patrones de conducta y la misma formación y educación, no hay nada seguro, y echa por tierra la mayoría de las teorías y conclusiones hasta el presente.

A pesar de esto, algunos investigadores sociales han concluido que, en el proceso del desarrollo psicosocial del niño, pueden haber factores externos que lo predispongan a una actitud homosexual.

En el campo religioso tenemos que la conducta homosexual es rechazada, pues sólo se asocia el sexo con la procreación. No obstante, en las religiones que exigen el celibato a los religiosos, se permite a los homosexuales ser sacerdotes o pastores siempre que no practiquen el sexo, acorde a la promesa de castidad.

La ciencia continúa investigando. En 1995, las doctoras June M. Reinisch y Ruth Beasley, del Instituto Kinsey de los Estados Unidos, publicaron los últimos resultados obtenidos de una encuesta sobre conocimientos sexuales de los norteamericanos.

Se establece que las explicaciones acerca de madres dominantes y padres represivos, no aplican como una causa para determinar las conductas homosexuales. También determinó que las personas no "eligen" ser gays y ningún científico puede explicar con certeza por qué una persona lo es.

Igualmente, plantea que los adolescentes gays pueden ser particularmente vulnerables al suicidio. El miedo al rechazo por parte de la familia y los amigos, se considera uno de los principales motivos en los intentos de suicidio.

Las cifras



En lo que se refiere a las estadísticas, se logró determinar que un 8% de la población de los Estados Unidos había tenido relaciones sexuales con personas del mismo sexo durante un período no menor de tres años. De esta cantidad, sólo la mitad se autodenominan como homosexuales exclusivos. Entre el 62% y el 69% de los que se autodenominaron como homosexuales, declaró haber tenido relaciones sexuales con el otro sexo.

En lo que se refiere a las mujeres, este estudio determina que ¡cerca de la mitad! de las estudiantes universitarias, han tenido por lo menos un contacto erótico después de la pubertad con alguien del mismo sexo. El 20% de las mujeres que no tienen este grado de instrucción, también. Solamente, del 2 al 3% de estas mujeres adoptaron conductas lésbicas permanentemente el resto de sus vidas.
Esperamos que esta información les aporte respuestas y les ayude a comprender mejor la situación que están viviendo. Si lo desean, pueden solicitar ayuda profesional.

Mentira y Autoestima

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 22:49
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Mentira y autoestima

Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmente ha hecho si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios, o se pueden haber realizado más proezas sexuales de las habidas entre un grupo de hombres que se retan en su capacidad viril, o una madre puede hacer que su hijo mejore las las notas y apruebe cursos con fin de que aparezca como una madre exitosa con un hijo bien educado.

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.

Mientras que la persona sincera no tiene que vigilar la versión que da de sus anécdotas y los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio el mentiroso debe controlar qué versión da de su historia, para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que ha presumido.

Cuanto más se cae en la tentación de mentir más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma que los detalles chirrían y de pronto un personaje famoso es novio de una prima mientras que antes lo era de una hermana, estuvimos dos años estudiando en el extranjero mientras que esos mismos años estudiamos un Master de prestigio en la localidad donde vivimos, conocemos a quien luego resulta que no nos conoce, etc. .

El hábito se mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudologia fantástica' que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores.

Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los naturales de la simpatía y ser espontáneos dudamos el poder conseguirlos.

Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor y "ojito derecho" de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de minusvalía.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.

También mintiendo sobre lo que hacemos llevamos a cabo algo que proporciona un pequeño resto de placer que nos da una migaja de lo que nos gustaría. Imaginando que somos ricos, que seducimos a las personas más bellas, sentimos un gusto que el disgusto de ser sólo fantasías no acaba de eliminar y que puede convertirse en deleitoso manjar para satisfacer necesidades que esta forma engañosa nunca realmente será completa, pero que a base de engaño tras engaño, fantasía tras fantasía nos hace sentir el sueño tan real que casi lo podemos creer.

Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.

El problema del pseudólogo es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.

El personaje suplanta al yo, con lo que su personalidad se instala en una base inauténtica muy peligrosa, porque los halagos, impresiones y valoraciones que arranque a los demás con sus tretas, en realidad nunca los podrá saborear, porque sabe que no están dirigidos al Yo autentico, sino al falso, con lo cual no logra sentir lo que le gustaría sentir: sus dobles vínculos impiden que los placeres le lleguen.

Como la sed de mérito nunca se sacia por este procedimiento cada vez está la persona más descarriada e insatisfecha y más encuentra motivos para curarse con la medicina que le agrava.

Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo, la progresiva languidez que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamente).

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia) y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).

Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

 

Las Adicciones

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 22:46
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¿Por qué la adicción?


Toda adicción constituye una gratificación contra el dolor, una forma de escape y, en el fondo, un sucedáneo del amor que no se goza.

El adicto es un niño solitario que necesita gratificarse con cualquier objeto (alcohol, drogas, juego, sexo, trabajo) para aliviar sus ansiedades de cualquier origen y, en última instancia, para suplir el amor que no tiene (o no tuvo jamás). Su significado inconsciente es: "como tengo un problema, me consuelo dándome placer".

El drama del adicto es que, como su fórmula es superficial y además se siente culpable por ella (pues la sociedad le persigue llamándole "vicioso" o "enfermo"), su desesperación aumenta y, así, su adicción se cronifica.

La adicción es también una forma de escape y una defensa contra la responsabilidad de vivir y elegir.

La terapia psicodinámica ayuda al adicto a: 1) tomar conciencia y resolver en los posible sus ansiedades y conflictos íntimos; 2) reforzar su autoestima; 3) dar un sentido a su vida; 4) asumir con coraje la existencia y sus problemas.

Las adicciones

Pocos síntomas neuróticos son psicodinámicamente tan simples y, a la vez, tan tenaces y socialmente mal comprendidos como las adicciones. No importa cuál sea el objeto adictivo (alcohol, tabaco, heroína, marihuana, cocaína, pastillas, máquinas y juegos de azar, internet, trabajo, sexo), siempre hay algo en la conducta del adicto -esa falta de voluntad, esa "esclavitud" de un objeto externo, esos problemas individuales y familiares que acarrea, etc.- que repugna moralmente a la sociedad. Y, más que a nadie, al propio adicto. Se le considera "vicioso", "enfermo", "inútil", "degenerado", "peligro social"... La cruel sociedad no ahorra ningún desprecio al adicto. Pero, ¿se le entiende en realidad? ¿Qué es un adicto?

La mejor manera de saberlo sería preguntárselo directamente: "¿por qué te enganchas a X?" Muy pronto descubriríamos que lo hace para aliviar o escapar de algún insoportable sentimiento, consciente o inconsciente, de incapacidad, vacío, fracaso, soledad, tristeza, confusión, miedo, autodesprecio o, por supuesto, culpa. La culpa por buscar en la adicción un bálsamo que la sociedad le prohíbe ferozmente: "¡nosotros también sufrimos pero resistimos sin adicciones; haz tú lo mismo!", le increpa con desdén, a veces no sin envidia. Por eso el adicto se aferra aún más a su adicción... y ya tenemos el círculo vicioso. La cronificación. Pues la adicción, como la mayoría de síntomas neuróticos, no sólo es un producto individual, sino también el resultado de algún tipo de maltrato social.

El adicto a X no lo es porque no tenga "voluntad" -allí donde otros sí creen tenerla-, ni, menos aún, porque sea "víctima" indefensa de un objeto intrínsecamente "maligno" y "adictivo", p.ej., una droga. El adicto se aferra a su muleta, generalmente, porque su carácter es demasiado débil e inmaduro, demasiado incapaz de soportar la carga de la vida, debido en última instancia a las graves carencias emocionales, antiguas o actuales, que sufre y que anulan su energía e incluso le inducen a la autodestrucción. Ningún ser vivo maltratado puede crecer. El adicto suele ser un niño lleno de miedo, rabia y autodesprecio, y lo es tanto más cuanto más se ceba la sociedad en él ("¡es que no tienes fuerza de voluntad, es que no tienes carácter, es que no dejas tu vicio ni por amor a tus padres, tu mujer o tus hijos, es que te echaremos de casa, es que eres un egoísta, es que te pondrás enfermo, es que eres un fracasado, es que matarás a tu familia a disgustos...!"). Etcétera.

Pero la adicción no es el único síntoma que suele sufrir el adicto. De hecho, la adicción forma parte de una constelación de síntomas -depresión, baja autoestima, inestabilidad emocional, ansiedades, inadaptación social, sintomas psicóticos, etc.-, cuya causa común es, ya lo hemos dicho, la personalidad carencialdel sujeto. Por eso, si queremos solucionar cualquier adicción, la clave no es tanto obsesionarnos en combatirla por cualquier medio -esfuerzo, por lo demás, casi siempre vano-, sino ayudar a nutrir y madurar la personalidad subyacente. Sólo entonces el síntoma adictivo, y muchos otros asociados, tenderán a desaparecer por sí mismos. Todas las terapias y actitudes sociales y familiares que no comprendan este hecho, sólo perpetuarán la desesperación neurótica de la persona y, en consecuencia, su adicción o, como mucho, la fragilidad o inestabilidad de sus mejorías.

Por otro lado, ¿por qué tanto afán antiadictivo? Si somos realistas y compasivos con los seres humanos, debemos admitir que éstos siempre han necesitado depender de algo. Las vidas de millones de personas serían, de hecho, insoportables sin alguna clase de muleta. Las hay para todos los gustos: desde la ayahuasca y el alcohol hasta la lotería y el consumismo. ¿Por qué unas adicciones son bendecidas socialmente y otras son condenadas? ¿Cuáles son los criterios, las líneas divisorias, las arbitrariedades, las modas, los intereses político-económicos que favorecen unas u otras?

Las adicciones no son vicios ni enfermedades, sino defensas contra formas de vida insoportables. Lo esencial no es, pues, "luchar" ciegamente contra ellas desde un puritanismo a veces cruel, sino comprender, respetar y ayudar a mejorar en lo posible la vida de las personas.

 

Conflicto en la pareja

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 22:38
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Importancia del conflicto en la pareja

Las estadísticas dicen que los casados viven más y con mayor calidad de vida,... si no hay conflictos. Pero los conflictos: enferman mental (depresión, trastorno bipolar, bebida, violencia,..) y físicamente (corazón, cáncer, enfermedades inmunológicas, dolor crónico...). Hasta aumentan la probabilidad de accidentes de tráfico, incluidos los mortales.

Los conflictos en la pareja generan también problemas en los hijos (problemas de conducta, depresión y problemas para alcanzar la intimidad en el futuro).

Situación social de las relaciones de pareja

Los medios de comunicación nos transmiten un mensaje que parece indicar que la forma de vivir mejor no es la pareja y de hecho así se va plasmando en la sociedad. Mientras que en los años 70 el 70% de los hogares americanos los ocupaba un matrimonio actualmente solamente son el 50%. Pero muchas otras cifras no son tan ciertas. Nos dicen, por ejemplo, que se divorcian más personas que se casan, lo que es falso, en nuestro país al menos. En el año 2000 se separaron un 30% del número de parejas que se casaron.

Se dan parejas de hecho y formas de relación muy largas, siendo “novios” y viviendo cada uno en su casa, compartiendo solamente el tiempo libre, son formas que permiten relaciones con un menor compromiso.

Podríamos estar tentados de atribuir estos procesos exclusivamente a la falta de preparación psicológica para afrontar los problemas y conflictos que son inherentes a vivir en pareja en el momento actual. Pero seguramente fenómenos sociales tienen explicaciones y orígenes sociales.

La sociedad marca la pareja que quiere o que necesita. No tenemos más que considerar la influencia de factores positivos como los avances de la mujer hacia la igualdad social con el hombre y su integración en el proceso productivo; y otros no tan positivos como la ideología hedonista, establecida para mantener un gran nivel de consumo, o la falta de apoyo social al desarrollo de la familia, que pone grandes dificultades laborales para el cuidado de los hijos, y que llevan a considerar tener descendencia como una carga insoportable, junto con otros elementos como las condiciones precarias de trabajo, que por una parte disuaden de establecer compromisos a largo plazo, como tener hijos o comprar un piso, y por otra establecen jornadas interminables que contribuyen de forma determinante a incrementar las barreras de comunicación en la pareja. Son todos factores sociales que configuran la forma de la pareja que se puede dar en nuestra sociedad.

Estructura de la pareja

Actualmente la base sobre la que se forman casi todas las parejas es el enamoramiento. El enamoramiento es una emoción y tiene un fuerte componente de pasión, afecto, ternura, sexo. Por eso uno de los principales objetivos de la pareja hoy es hacerse la vida agradable. Pero una emoción es pasajera, porque está sometida a la ley de la habituación. Todos sabemos que el enamoramiento se pasa y muchas parejas, basadas solamente en esa emoción se disuelven, "se pierde la ilusión"; "no se siente lo mismo". Sin embargo, el amor apasionado de los comienzos es una vía inmejorable para conseguir mantener la pareja.

Para ello es preciso desarrollar la intimidad y la validación. Intimidad supone abrirse y contar cosas que, en otras circunstancias, podrían usarse en contra nuestra y recibir aceptación por parte del otro. Cuando estamos enamorados nos ponemos completamente en manos de nuestra pareja y de esta forma construimos la intimidad.

También decidimos compartir más cosas con el otro y vamos comprometiéndonos ante la sociedad, se guarda fidelidad, se comparte el tiempo, se entrega el cuerpo, se comparten bienes materiales como un piso, etc. finalmente se adquiere un compromiso de vida en común, que puede estar o no refrendado socialmente. Se construye así el compromiso que es la decisión de permanecer en la relación pese a los problemas que vayan surgiendo, luchando con todas las fuerzas posibles para resolverlos.

Según se van compartiendo más elementos se tiene va construyendo un método para tomar decisiones y se establece una estructura de poder, que puede ser más o menos democrática, pero siempre aceptada por los dos. La toma de decisiones es una de las fuentes de conflicto importantes en la pareja.

Para tener intimidad, para tomar decisiones, y para convivir es preciso saber comunicarse, escucharse y respetarse. Para resolver los problemas también. La capacidad de comunicarse y de resolver los conflictos es fundamental para la continuidad de la pareja.

Otro aspecto muy importante es el apoyo mutuo. Se plasma en la fórmula de estar juntos en la salud y la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas. El otro es el principal sostén ante las dificultades y amenazas de la vida y el apoyo en el desarrollo personal y social.

Nuestro aprendizaje de cómo es en la pareja ese apoyo mutuo se da dentro de la familia en la que nacimos. Una de las primeras conductas que desarrollamos en ella es la de apego. Definida como la búsqueda de protección ante amenazas externas y, en el niño, se concreta de forma principal en buscar la protección de la madre.

Áreas de conflicto

Las áreas de conflicto afectan a todos los componentes que se han listado de la estructura de la pareja.

El poder

Teniendo en cuenta las responsabilidades: quien se encarga de hacer las cosas y quien decide lo que hay que hacer. Estas decisiones abarcan aspectos tan fundamentales como: Las finanzas, el cuidado de los hijos, las relaciones sociales, etc.

La intimidad

La intimidad se construye con una separación de la familia de origen, dando prioridad al otro en la autorrevelación y en la toma de decisiones. Por eso uno de los temas más conflictivos se da en las relaciones con la familia de origen,

La pasión, el afecto, la sexualidad

El amor va sustituyendo al enamoramiento, la pasión inicial va dando paso a la intimidad y al cariño, pero no por eso se puede perder la atracción que se siente por el otro como objeto y sujeto sexual.

Comunicación

Cuando se producen los conflictos y se enquistan se producen patrones de comunicación que perpetúan el problema y conducen finalmente a la separación.

Desencadenantes de los conflictos

En circunstancias normales las parejas, aunque no sean felices, se amoldan y no surgen los conflictos, estos aparecen cuando se dan circunstancias importantes de cambio, es decir, situaciones estresantes como:

Cambios laborales tanto negativos como positivos: paro, ascensos;

  • La jubilación.
  • Enfermedades;
  • Problemas económicos,
  • La paternidad/ maternidad,

Cuando los hijos se van de casa o simplemente se hacen mayores y dejan más tiempo libre a la pareja.

Todos, positivos y negativos, son fuentes de estrés que exigen a la pareja poner en marcha sus habilidades de comunicación y de resolución de conflictos, además de la motivación para mantenerse juntos y la capacidad de reconocer las debilidades delante del otro y que el otro las reciba sin castigarlas.

Forma de los conflictos (Conductas)

En los conflictos se establecen formas de conductas que se hacen crónicas y agravan los problemas, algunos de ellos son:

Reciprocidad negativa.

El más problemático es cuando a una comunicación negativa se responde generalmente con otra comunicación negativa por parte del otro estableciéndose una reciprocidad en la negatividad que puede acabar en una escalada de violencia. Es la justicia del ojo por ojo.

Se discute acerca de la propia relación.

Uno de los métodos que se utilizan para resolver los problemas de comunicación es el empleo de la metacomunicación, es decir, reflexionar sobre la forma en que se está dando la comunicación. Por ejemplo, se dice “no me estás escuchando” para intentar que haya una escucha, pero el mensaje no verbal agresivo va acompañado, en general, por un componente no verbal agresivo, y el que responde lo hace al componente agresivo, lo que lleva a más discusiones, metiéndose en un círculo vicioso. En los matrimonios sin problemas contestan a la metacomunicación y no al componente emocional

La mujer ataca y el hombre evita o calla.

Este patrón se da cuando la mujer da respuestas hostiles mientras que el hombre se retira o no contesta, ante lo que la mujer incrementa su hostilidad porque no se solucionan los problemas. En esta escalada el hombre, quizás constitucionalmente tiene una reacción fisiológica más negativa y la aguanta menos.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

La crítica, que lleva al Desprecio que ocasiona una Actitud Defensiva Constante son tres de los cuatro jinetes del Apocalipsis de la pareja. El cuarto es la habilidad para no escuchar al otro, o se le deja hablar sin hacerle caso o se habla tanto que no se le deja meter baza.

Todos estos patrones de conductas pretenden la mayoría de las veces resolver el conflicto, pero no solamente no lo resuelven, sino que lo perpetúan y la propia interacción se convierte en el problema que lleva a la separación. No siempre los conflictos llevan a la ruptura. Se ha reportado un tipo de conflictos en los que el marido se enfada e inicia la discusión con ánimo de resolver el problema. Cuando se tiene éxito, la relación puede salir fortalecida, en estos casos el conflicto vivido por los hijos no es negativo para ellos, incluso puede ser una ocasión para aprender a ser asertivos

Forma de los conflictos (Pensamientos)

Atención selectiva.

Las parejas en conflicto solamente se fijan en las conductas negativas del otro y tienden a no ver o a disminuir la importancia de las conductas positivas.

Atribuciones.

La atribución del problema a determinadas causas se ve como un elemento necesario para su solución, pero si no se hacen las atribuciones correctas se asegura el conflicto. Por ejemplo cuando se echa buscan culpables o se achacan los problemas a malas intenciones que nunca se pueden probar o a elementos que no se pueden cambiar como la propia personalidad.

Expectativas:

Si aparece una discrepancia entre lo que creen los esposos que debería ser el matrimonio y lo que perciben que es, tanto en cualidad como en cantidad, los problemas están asegurados. Se plasma en frases como “Esto no tiene solución”. “Debería ser así”

Ideas irracionales:

Algunas ideas aparentemente normales pueden se un foco de conflictos solamente por no ser conscientes de que lo que se piensa no es racional. Algunas de estas ideas son: Estar en desacuerdo es destructivo de la relación, los miembros de la pareja deben ser capaces de averiguar los deseos, pensamientos y emociones del otro, uno debe ser un compañero sexual perfecto del otro, los conflictos se deben a diferencias innatas asociadas al sexo.

Solución de los conflictos

La propuesta de la terapia de pareja cognitivo conductual para resolver los conflictos pasa por:

  • Aumentar el intercambio de conductas positivas.
  • Entrenamiento en habilidades de comunicación y resolución de problemas.
  • Cambiar el patrón de reciprocidad negativa introduciendo conductas positivas frente a la negatividad.
  • Cambios en las Atribuciones, expectativas e ideas irracionales cuando es necesario.

Estos componentes constituyen la terapia de pareja cognitivo conductual clásica, que está clasificada como una terapia con evidencia probada de eficacia. Los datos indican que la gran mayoría de las parejas que acuden a terapia, alrededor del 75% informan de una mejora en la satisfacción matrimonial. Cuando se contrasta con grupos de control de lista de espera los resultados son siempre positivos, quizás debido a que si no existe intervención los problemas se van incrementando. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta si la mejora afecta no solamente a la disminución del conflicto, sino a la mejora de la evaluación de la relación por parte de los dos miembros, los resultados no son tan espectaculares; revisando la literatura sobre la eficacia, llega a la conclusión de que, siendo estrictos, menos del 50% de las parejas que acuden a terapia cambian de un estado de estrés a un estado de armonía. Otro aspecto oscuro es la cantidad de recaídas que se contabilizan, entre el 30% y 50% de los que mejoran.

Avances en la terapia de pareja cognitivo conductual

Aumento de la intimidad. Para lo que se potencia

La aceptación, por medio de la cual el miembro de la pareja que quiere que se realice un cambio acepte desde un nuevo punto de vista que el otro no lo realice y, sin embargo, aquello que era inaceptable e intolerable se convierta en algo no deseable, pero entendible y tolerable.

La compresión de las motivaciones inconscientes del otro.

Incremento de la pasión: sexo y afecto.

Para lo que se emplea la terapia sexual dirigida no tanto a resolver problemas como a incrementar la satisfacción dentro de la normalidad.

El apego como motivo en la pareja.

El compromiso de ayudarse en todo instante es uno de los más importantes motivos que existen para mantener la pareja. En ello están implicadas emociones muy básicas que se insertan en la debilidad más íntima del ser humano, hacerlo explícito y potenciarlo es una forma de motivar la permanencia de la pareja y la resolución de conflictos.

¿Es el divorcio una solución a los conflictos?

Si se consigue una separación amistosa que acaba con los conflictos las consecuencias negativas de estos disminuyen, aunque no desaparecen del todo. Sin embargo, muchas veces el divorcio no es más que un paso en una escalada de odio que lleva a un miembro de la pareja a seguir centrando su vida en machacar al otro. En esos casos, indudablemente no es la solución.

En todo caso si se llega a ese extremo es muy importante llegar a una separación amistosa por medio de expertos en mediación.

Se ha comprobado que no se aprende, los que se divorcian y se casan de nuevo se vuelven a divorciar con más probabilidad que los que se casan por primera vez.

Arriesgarse a cambiar la vida.

lunes, 10 de agosto del 2009 a las 22:35

Arriesgarse a cambiar la vida

Muchas personas se dejan arrastrar en sus vidas hacia un camino determinado. De niños, es normal que sean otros los que dirijan nuestras vidas. Los padres llevan a sus hijos al colegio y, de este modo, están decidiendo por ellos cómo van a pasar el tiempo durante buena parte del día.

Después, durante la adolescencia y al principio de la edad adulta, los padres con frecuencia siguen ejerciendo presión sobre sus hijos y el camino que han de seguir en sus vidas. Pero no sólo ellos, pues la sociedad también tiene sus propias normas no escritas sobre cómo debe ser la vida de sus miembros: debes buscarte un trabajo estable, debes casarte, debes tener hijos, etc.

Por tanto, no resulta extraño que muchas personas adultas se encuentren en una situación insatisfactoria, viviendo vidas que los demás, la sociedad o sus propios miedos a ser diferentes han establecido para ellos y no las vidas que desearían estar viviendo.

De vez en cuando, la depresión se apodera de estas personas. Puede ser un leve estado de abatimiento y tristeza, una sensación de aburrimiento, de falta de sentido, el deseo de seguir durmiendo por las mañanas en vez de levantarse con ánimo y energía para emprender las tareas diarias. O pueden ser formas más graves de depresión. Aunque, por lo general, suelen aparecer sin que la persona tenga claro por qué, como si la oscuridad cayera sobre ellos de repente y sin ningún motivo aparente.

Observa tu vida

El primer paso para cambiar consiste en saber qué deseas cambiar. Pregúntate: ¿estoy viviendo la vida que deseo vivir? Mi trabajo o principal ocupación diaria, ¿la he elegido libremente y me resulta satisfactoria? Tal vez no sepas realmente cómo desearías que fuese tu vida y tengas que dedicar un tiempo a pensarlo, pero es muy posible que sí lo sepas.

 

Tal vez sabes exactamente el tipo de trabajo que desearías estar haciendo, quizás lo intentaste durante un tiempo, pero la presión ejercida sorbe ti por otras personas o tus propios miedos te llevaron a abandonar. Y es que si deseas vivir la vida que quieres, has de estar dispuesto a hacer dos cosas:

1. Arriesgarte

2. Seguir tu intuición

Correr riesgos

Si suena el despertador por la mañana y en tu mente aparece una imagen mental del día que tienes por delante y sientes deseos de seguir durmiendo; y si esto te sucede cada día, una y otra vez, tal vez significa que ha llegado el momento de arriesgarse.

Pero el miedo puede estar impidiéndote hacerlo porque piensas que, si decides seguir adelante y cambiar tu vida para hacer lo que de verdad deseas, podría salir mal, podrías perderlo todo, podrían mirarte mal las personas que no entiendan tu decisión, podrías recibir reproches de tu familia o amigos, y así sucesivamente hasta completar una larga lista de miedos que te bloquean. Aunque, en definitiva, el miedo es siempre el mismo: el miedo a arriesgarse.

Pero precisamente para vivir una vida satisfactoria es necesario tomar decisiones y arriesgarse. Si tienes una idea y consideras que llevándola a la práctica podrías tener una vida más satisfactoria, has de arriesgarte a llevarlo a cabo, porque sólo así podrás comprobar si estás en lo cierto o te has equivocado. Y sin duda es preferible equivocarse, pues es más fácil enmendar ese error que enmendar toda una vida errada, toda una vida siguiendo un camino equivocado.

El momento para cambiar tu vida (o ciertos aspectos de ella) puede ser cualquiera. No importa que tengas 25 años o 45, que tengas un esposo o esposa o hijos. Los impedimentos que puedes ver para llevar a cabo los cambios no necesariamente son muros infranqueables. Puedes buscar soluciones para ellos. Después de todo, si tú eres feliz, es más probable que tu familia también lo sea, mientras que si eres infeliz harás infeliz a tu familia. En cualquier caso, si es tu propia situación de pareja o matrimonio lo que te resulta insatisfactorio, es importante tener el valor suficiente como para ser sincero con uno mismo y la pareja y ser capaz de descomprometerse. A todos nos enseñan que debemos ser generosos con los demás, pero no siempre nos enseñan a ser generosos con nosotros mismos. Y ser generoso con uno mismo es tan importante como serlo con los demás.

 

Tienes una responsabilidad contigo mismo; tienes tu cuerpo y tu vida a tu cargo y has de ocuparte de ellos lo mejor posible. Imagina un mundo en que ninguna persona cuidara de sí misma, sino que se despreciaran y odiaran a sí mismos. Sería un mundo depresivo y oscuro, lleno de dolor y tristeza, de personas desmotivadas, apáticas, suicidas. Si quieres ayudar a construir un mundo feliz empieza por hacerte feliz a ti mismo e irradiarás felicidad hacia los demás.

Sigue tu intuición

Antes de decir que no sabes qué hacer o que no sabes lo que deseas, piénsalo con detenimiento. Tal vez sí lo sabes, pero las cosas que deseas las descartas de antemano, considerándolas no válidas porque van en contra de lo que piensa o hace la mayoría de la gente, tus padres, amigos u otras personas, o porque lo consideras inapropiado o extravagante. "¿Dedicarme a esculpir, exponer mis obras en una galería de arte y tratar de vivir de eso? Imposible, jamás lo lograría, mi familia pensaría que estoy loca, apenas ganaría dinero..." Eso era lo que pensaba Clara, y de ese modo se mantenía a sí misma atrapada en un trabajo monótono e insatisfactorio mientras sus esculturas se amontonaban solitarias en el sótano.

Hasta que una depresión ansiosa se apoderó de ella y la obligó, por las malas y a través de una dura crisis, a replantearse su vida y marcharse a otra ciudad. Allí decidió que debía arriesgarse o acabaría suicidándose (pues esa idea pasó por su mente en varias ocasiones). En su nueva ciudad empezó a construirse la vida que de verdad deseaba, haciendo caso omiso de lo que sus padres, que estaban absolutamente en contra de este cambio, le decían. Clara había tomado una decisión y, aunque tenía miedo de estar equivocándose y de fracasar rotundamente, estaba también ilusionada y ni siquiera necesitaba un despertador para levantarse temprano por la mañana y ponerse a trabajar en su nueva obra. Para su sorpresa, sus esculturas se vendieron bien. No se convirtió en una escultora de gran éxito (lo cual no impide que pueda lograrlo en el futuro), pero se ganaba la vida haciendo lo que de verdad deseaba y eso era suficiente para ella. Los días de depresión, insatisfacción y ansiedad habían desaparecido.

Resumiendo: deja de lado lo que dicen los demás o la sociedad y escucha tu intuición. Ella te dirá lo que de verdad deseas y lo que es mejor para ti, para sentirte satisfecho con tu vida. Sigue esa voz interior.

 

Pero, ¿y si de verdad no sabes qué hacer? Si no sabes qué camino seguir, sigue todos los caminos. No temas equivocarte. Los errores forman parte del aprendizaje. A veces no sabes lo que deseas por desconocimiento. "No creía que pudiera sentirme satisfecho trabajando como vendedor", explicaba Ismael, "pero lo cierto es que se me da bien este trabajo y me gusta". Si te quedas inmóvil tal vez nunca encuentres la respuesta, sigue cualquier camino y observa lo que ocurre; siempre puedes dejar ese camino y probar otro hasta que encuentres aquél en el que te sientas a gusto.

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